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Atrayendo prosperidad

Sobre el daño de nuestra negatividad, corrupción, mala conciencia y expectativas.

Siguiendo con mi propuesta de artículos sobre toma de consciencia, y luego de mi último escrito sobre los Los 12 Axiomas de las Relaciones, en esta oportunidad te invito a seguirme en el proceso de convertirte en tu mejor versión. 

Desde https://ikigaiweb.com/ikigai-cursos/ ofrecemos una serie de Entrenamientos, Talleres, Capacitaciones así como también consultoría especializada en Liderazgo Emocional, Motivación, Gestión de Cambio Cultural siguiendo la metodología IKIGAI y las tecnologías del Coaching Integral. Dicho esto, aquí te propongo nos sigas acompañando en este proceso transformacional hacia convertirte en tu mejor versión. 

En nuestro transitar por el devenir nos encontramos relacionándonos con otras personas, con las circunstancias, con el tiempo y con lo que está más allá de nuestra comprensión. ¿Te sucede que hay veces en que pierdes la conexión con la certeza de que todo va a estar bien? ¿Encuentras que te falta combustible espiritual para seguir alimentando el motor de IKIGAI? Cuando esta sensación de desgano se comienza a sentir, es cuando nos comenzamos a corromper y vamos dejando nuestro camino de sentido por la vida el cual siempre tiene un corte espiritual. Cuando las personas estamos con una conciencia positiva, el universo siempre está con nosotros a pesar de las dificultades que se presenten en el camino. Por otro lado, ¿no te pasa que cuando traes negatividad a tu vida es como si se hicieran hoyos? Me refiero a que estos hoyos le quitan el espacio a la conciencia de certeza, a la energía positiva y orientada hacia el propósito, a la posibilidad de estar ejecutando las microacciones que nutren nuestro andar.

Por ejemplo, a veces ya tienes un negocio increíble, una nueva posición laboral, algo que está a punto de cerrarse y que es muy positivo para ti y de repente algo pasa que ni puedes explicarte. Te cuesta creer que el negocio casi cerrado caiga. ¿Te ha pasado? y ¿Por qué? ¿Por mala suerte?

Pues hay muchos motivos, pero muchas veces se trata de un lugar donde está ese espacio que te esté significando la mejor opción para desarrollarte como persona, de ese negocio que esté a la altura de tus talentos y donde mejor los estés aprovechando para poner a disposición de los dolores  y necesidades de la comunidad. Y si aún así es para ti pero no sucede, puede acontecer que con tus acciones no estés atrayendo a esa complitud. A veces se dan las cosas de forma increíble y ¿donde está la diferencia? Pues se trata de tener una buena consciencia y de que  en algún momento de tu transito por la vida hayas comenzando a construir desde acciones y comportamientos que sean buenos para ti y para los demás. Con los demás me refiero a la familia de origen, la familia creada, los amigos, los socios comerciales, los colegas de trabajo y la comunidad en general. Se trata de estar disponibles para construir sentido por la vida individual y colectiva.

Cuando a una persona le va muy bien es muy posible que puedas estar dándote cuenta de que muchas veces estas personas siempre piensan en los demás, o cuanto menos una gran mayoría. Una primera pregunta aquí es: ¿Qué puedes hacer para la sociedad? ¿De qué forma tu IKIGAi además de ser bueno para ti también puede estar atendiendo a dolores de la comunidad en la que habitas?

La semilla de toda negatividad es el estar flojo, desinteresado por hacer. Cuando una persona no está trabajando  y está ociosa tiene que buscar qué hacer y éste debe ser un trabajo permanente; es decir, el hacer y construir sentido.

Cuando tomamos consciencia y vemos nuestra negatividad nos damos cuenta de que nos estamos haciendo daño a nosotros mismos y ¿para qué? ¿qué creencias te das cuenta que estás construyendo con esta negatividad? ¿qué posibilidades te abre o te cierra esta conciencia? Estos pensamientos son la raíz de emociones incapacitantes como el enojo, la envidia, los celos, el miedo, etc. Este contexto de mundo en el que vivimos no va cambiar y en cinco años vamos a ver lo mismo. La pregunta aquí es: ¿Qué puedes hacer tu para cambiar tu realidad y a través tuyo influir sobre  la de los demás que están conectados a ti?

A veces nos encontramos diciéndonos cosas como: “este año ya no voy a comer carbohidratos”, “este año sí voy a abrir el corazón”, “este año dejo de procastinar”, etc., etc.  y la noticia es que lo vas a hacer igual. Lo único que sí podemos hacer de año en año es comenzar a estar más conscientes hasta que esta consciencia sea lo suficientemente elevada como para detonar un cambio en nuestras vidas despertando hacia nuestro IKIGAI, nuestros propósitos. Es como el proceso de la foto de portada. Se trata de no bajar la guardia y de caminar a paso lento quizás pero hacia nuestro norte geográfico, construyendo y ejecutando una microacción con cada paso. Los cabalistas dicen: “O vas para arriba o vas para abajo. En el camino espiritual no se te guarda el lugar”. Tenemos que poder ir aprovechando todos los méritos que vamos haciendo en el proceso de convertirnos en persona y utilizarlos para crear nuevos. Con cada paso que hacemos es como ir abriendo una cebolla y capa tras capa vamos llegando al corazón de nuestro ser, hacia el estado semilla. Ahora bien ¿con qué creencias y valores alimentas a tu semilla? ¿Recuerdas el cómo es adentro es afuera? Cuanto más profundo vamos en el quitar las capas de la cebolla vamos cambiando y creciendo liberándonos de la conciencia del “ya llegué”. Nunca llegamos y  tampoco somos nominados como los hacedores de logros del año. En este trabajo de ir convirtiéndonos en la mejor versión de nosotros mismos no hay feriados, sino mucho trabajo sentipensante.

Cuando nos quedamos cómodos es el principio del fin

Cuando estamos en esta conciencia el camino es sólo para abajo. Ahora bien, volviendo a esto que decía de la Consciencia Negativa, voy a profundizar un poco sobre este concepto. Lo voy a poner en un ejemplo. Es como cuando te robas la uva o las nueces en el supermercado. ¿Lo haces? Casi todos lo hacemos, la nuez, la almendra, la cereza, etc., y no tomamos conciencia porque se trata de algo chiquito, algo que no tiene mucha conciencia de corrupción o negatividad. Sin embargo, ¿es realmente un hecho insignificante? ¿No se trata de la misma conciencia que con más potencia puede alimentar mucha negatividad? ¿Cuanto es una nuez por cada persona que piensa igual?

Por otro lado, te propongo  comenzar a vencer las expectativas sobre ti mismo. ¿Cuáles son las tuyas? ¿Qué expectativas tienes sobre ti? ¿Qué haces para en lugar de darte por vencido mirar siempre hacia el horizonte y traer esa conciencia generativa, de propósito, como recuerdos de futuro a tu presente?

Esta conciencia requiere de estar siendo extraordinarios, de ver la capacidad que tenemos de incluso vencer las expectativas sobre nosotros mismos, incluso removiendo nuestros propios juicios limitantes sobre lo que podemos hacer sin darnos por vencidos. Es no tratar sino hacer, ser como digo al comienzo de este párrafo, extraordinarios.

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